Cuando las mujeres nos acercamos a los 30, los gustos, las expectativas, el cuerpo, todo, cambia.
Ya acumulamos mínimo entre 10 y 15 años de práctica de sexo, permitiéndonos encarar la cama con un backup por demás interesante.
Con el cuerpo suceden cosas, o bien está la que se mata en el gimnasio (no soy un ejemplo de ello) y tiene todo como una roca, bien por ellas.
Después estamos las otras, las que para ir a un gimnasio damos millones de vueltas.
He llegado a pagar abonos y no los he usado.
Soy de esas que se pone las pilas por estaciones y/o estados de ánimo/sentimentales.
Si estoy con alguien, de repente me desaparecen los ataques de hambre, no me aburro, no me deprimo.
Si estoy sola, soy una digna discípula de Bridget Jones. Me encierro a ver películas (en su mayoría comedias románticas) y a escuchar canciones de los 80, todo acompañado por algún alimento calórico y si estoy con amigas capaz algo de alcohol.
Todo se acaba cuando aparece de nuevo algún especímen del sexo opuesto. Ahí empezamos de nuevo el ciclo de salud y cuidado corporal.
Ya acumulamos mínimo entre 10 y 15 años de práctica de sexo, permitiéndonos encarar la cama con un backup por demás interesante.
Con el cuerpo suceden cosas, o bien está la que se mata en el gimnasio (no soy un ejemplo de ello) y tiene todo como una roca, bien por ellas.
Después estamos las otras, las que para ir a un gimnasio damos millones de vueltas.
He llegado a pagar abonos y no los he usado.
Soy de esas que se pone las pilas por estaciones y/o estados de ánimo/sentimentales.
Si estoy con alguien, de repente me desaparecen los ataques de hambre, no me aburro, no me deprimo.
Si estoy sola, soy una digna discípula de Bridget Jones. Me encierro a ver películas (en su mayoría comedias románticas) y a escuchar canciones de los 80, todo acompañado por algún alimento calórico y si estoy con amigas capaz algo de alcohol.
Todo se acaba cuando aparece de nuevo algún especímen del sexo opuesto. Ahí empezamos de nuevo el ciclo de salud y cuidado corporal.
La vida nos sonríe. Volvemos a combinar la ropa interior, nos ponemos algo más ajustado, cuidamos el maquillaje, el peinado, no se escapa ningún detalle.
Por supuesto no se entera de la mutación de la oruga.
Por supuesto no se entera de la mutación de la oruga.
Para él soy como una frágil mariposa, soy su mariposa monarca.

0 comentarios:
Publicar un comentario